
Can Borrell creció un peldaño después que Santa Rosa y se nota en el alzado: aquí mandan las promociones de los setenta de planta baja y cinco o seis alturas, con dos portales por bloque, patio de manzana en medio y trasteros repartidos entre el sótano y la cubierta. Los pisos son algo mayores, de tres y cuatro habitaciones, con terraza cerrada y armario empotrado de puertas correderas en el dormitorio principal.
El ascensor está en casi todas las fincas, y ese es el dato que más juega a favor del barrio. La particularidad es la cabina: son ascensores de la época, de fondo corto, donde un frigorífico entra derecho pero un armario de tres cuerpos pide despiece en el rellano. Por eso el equipo sube con destornillador, llave de carraca y mantas, y la vivienda se prepara arriba antes de bajar nada, que es como una casa entera cabe en la misma jornada.
Vaciado de pisos y bloques de Can Borrell
Los viales del barrio son anchos y el aparcamiento va en batería, así que casi siempre hay un hueco a pocos metros del portal o un vado donde pedir permiso para el rato de la carga. Cuando el bloque tiene rampa de sótano, el trastero se saca por el garaje sin pasar por la escalera, y esa vuelta ahorra media mañana.
Lo que conviene mirar antes es la línea de contenedores: en varios tramos ocupa justo el frente del portal y el vehículo se coloca unos metros más allá. Sale en el vídeo de la calle en dos segundos y cambia el reparto del equipo, porque no es lo mismo cargar a cuatro pasos que hacer un puente de veinte metros con cada pieza.
Bloques de doble portal
Patio de manzana y trastero en sótano
Viales con aparcamiento en batería
Hueco para el vehículo cerca del portal
Fincas de cinco y seis alturas
Ascensor de cabina corta, despiece en rellano
Bajos con terraza y patio
Salida directa a la calle
Muebles que se revenden, donan o reciclan
De un piso de Can Borrell salen tresillos, mesas extensibles, librerías, la cocina entera con su lavavajillas y un dormitorio completo por habitación. Con ese volumen y con la cabina funcionando, el valor recuperable cubre la jornada de dos personas en la mayoría de las viviendas que valoramos por aquí, y así queda dicho por escrito antes de subir.
El sótano es el que introduce matices: allí duermen botes de pintura, un juego de ruedas, tablas de una estantería desmontada y muebles hinchados por la humedad que van a gestor con su tasa. Enfocar el trastero con el móvil, aunque esté a media luz, permite pesar esa parte por delante y anotarla con su cifra propia.
Requisitos para vaciar una vivienda gratis
Aquí abundan las viviendas familiares completas, y los encargos llegan con esa escala: una casa de cuatro habitaciones que se vende tras el traslado de los padres, un piso que se reparte entre hermanos o una vivienda que se pone en alquiler después de años ocupada por la misma familia.
Suelen ser vaciados de bulto grande y contenido bueno, con el trastero y la terraza cerrada como comodines. Nos escriben con fecha de firma o de entrada del pintor, y el trabajo se planifica hacia atrás desde ese día para que la vivienda quede barrida con margen.
Vaciado por escalera en bloques sin ascensor
El recorrido grabado aquí tiene un plano que agradecemos: el rellano y la puerta del ascensor, para ver el fondo de cabina. Con eso, con las habitaciones abiertas y con la calle desde enfrente sabemos si el armario baja entero o despiezado, y cuántos viajes pide la casa.
La cuenta te llega escrita en la jornada laborable y, si das el visto bueno, reservamos día y hora. El equipo trabaja de dentro afuera, desmonta en el rellano lo que haga falta, separa arriba lo que va a reventa, lo que va a reutilización y lo que se recicla por materiales, y cierra con barrido, fotos y llaves de vuelta.
Sesenta segundos grabados con el móvil
Paseas por las habitaciones abriendo armarios, asomas el trastero, el balcón y el altillo, dices en qué altura vives y sales a enfocar el portal con la acera de enfrente. Ese vídeo por WhatsApp arranca la valoración sin cita ni horarios que cuadrar.
Lectura de las imágenes y cuenta escrita
Miramos qué se puede vender, qué material pagará tasa y por dónde saldrá todo hasta el camión. La contestación entra dentro de la jornada laborable y dice sin rodeos si la vivienda queda en cero o qué parte lleva precio.
Cero puesto por escrito antes del primer mueble
Lo pactado queda en la propia conversación, con día, alcance y la cuenta partida cuando la hay. Ese mensaje es el que vale cuando llega el camión, así que la cifra final es la misma que leíste.
Carga, separación y llaves de vuelta
Vaciamos con equipo propio y, ya en el piso, cada cosa se clasifica: venta, reutilización o reciclaje según el material. Cerramos barriendo, fotografiando la vivienda vacía y devolviendo las llaves.
Medios propios para huecos de escalera
La ventaja de este barrio es que el acceso acompaña casi siempre, y eso se ve directamente en la cuenta: menos metros de acarreo, menos horas y más margen para que lo recuperado pague el trabajo. Saberlo de antemano es lo que permite proponer un cero con confianza en buena parte de las viviendas de Can Borrell.
Repasa todo lo que incluye el encargo, mira quién lee tu vídeo o vuelve a el resto de barrios antes de mandar la grabación.
Preguntas frecuentes en Can Borrell
¿Dónde se pueden dejar muebles gratis cerca de Mollet?
La red pública del Vallès combina la deixalleria fija, los puntos móviles que rotan por los barrios y la recogida a pie de calle pidiendo día, y con esas tres puertas se despacha el mueble suelto sin gastar nada.
Cuando lo que hay es una casa llena, con armarios, camas, electrodomésticos y trastero, compensa que suba un equipo con vehículo grande: lo que tiene mercado se coloca en reventa y reutilización, y ese valor es el que sostiene el cero. Mándanos la grabación y verás qué puerta te conviene.
¿Qué se hace exactamente en un vaciado de vivienda?
Se deja la casa despejada y barrida, en condiciones de pintarla, alquilarla, venderla o entregar llaves. Bajan muebles, colchones, electrodomésticos, ropa, menaje, libros, cajas, lo que duerme en el altillo y lo que quedó en trastero y balcón.
En el rellano se separa lo vendible, lo reutilizable y lo que se recicla por materiales, mientras pinturas, disolventes, aceites y baterías siguen su propia vía hacia gestor autorizado. La jornada termina con fotos de la casa vacía y las llaves donde nos indicaron.
¿Tienes un piso que vaciar en Can Borrell? Graba el paseo y mándalo
603 38 00 04